viernes, 16 de noviembre de 2012

Carta a una amiga



Querida Eva;



¿Cómo van las cosas por España? Ya me han dicho que cada día el asunto financiero echa más humo, ¿sigues con tu trabajo? no te lo tomes a mal pero, no me extrañaría nada que te hubiesen echado, no porque así lo quiera o porque piense que no estás capacitada, ni mucho menos, pero últimamente tengo más amigos en la cola del paro que en la cola del supermercado.


Por aquí todo está mejor, te he dicho que al final me voy a quedar? nada de rematch, lo he pensado mejor. ¿Por qué? pues no sabría decirte , más bien la pregunta acertada sería, ¿Por qué si? Al fin y al cabo si estoy a gusto con la familia, eso es lo importante, no vaya a ser que me toque una peor, no dicen que si no está roto, ¿no lo arregles?

Tengo un viaje pendiente, supongo que ese sería un motivo más que suficiente para quedarme; no me vendría nada mal una escapadita a España, aunque sea para ver lo mal que están las cosas por allí y regresar contenta con mi elección, ¿cruel? puede ser.


Mi peso sigue igual, quizás peor, no me quiero subir a la báscula porque no me quiero traumatizar.

Los pantalones que antes me iban grandes y luego estrechos, ahora ni siquiera me los puedo abrochar.

La cosa, se me está yendo de las manos.


Al menos el pelo me está creciendo rápido, o esa es mi impresión.


Estoy muy positiva, con energía; ya sé que no es muy común en mi, así que quiero aprovechar esta racha antes de volver a mi estado natural.


Ochenta grados al sol, muriendo lentamente mientras  espero a que el niño mediano acabe sus prácticas de fútbol, y no me estoy cagando en nada, asombroso, ¿verdad?, yo también lo creo.

Bueno querida, llegó el momento de despedirse, tu amiga que te quiere y te echa de menos.


Chardonnay,

pd: como ya ha quedado claro que no voy a adelgazar hasta que regrese a España -con suerte- y que tanto da que le de al brocoli como al chocolate, he optado por la segunda opción, a la mierda la dieta!

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